Querido
Gerard, por la amistad que nos une y porque me parece genial tu idea de crear
una página web, me permito el lujo de escribir dos lineas sobre mi idea
respecto a lo que un entrenador de fútbol representa y significa para un
futbolista profesional, que es mi caso. Todo visto desde mi lupa con un toque
muy personal conocedor de la dificultad que conlleva semejante cargo, y más aún
desde que comencé hace dos años el curso de entrenadores en Reino Unido.
He
tenido entrenadores de todos los colores, tanto a nivel formativo como en el
fútbol profesional, y de cada uno he aprendido algo distinto y todos me han
aportado cosas, ya sean positivas o negativas, que también sirven y muchísimo..
Entrenador
autocrático o entrenador permisivo? Yo creo que los extremos nunca son
demasiado positivos. Quizás algo a medio camino de lo autoritario y la
autogestión? Yo creo que lo más importante para un entrenador es saber
amoldarse al vestuario que se encuentre. Saber cual es la actitud a tomar una
vez que analice al grupo humano con el que va a trabajar. La labor más
importante para un entrenador en el fútbol actual es la de psicólogo, saber
entender al futbolista, y sobretodo, entender a todo el grupo. Debe saber
llevar a 25 jugadores sabiendo que cada fin de semana va a tener a 13 un poco
más malhumorados que el resto. Como se afronta eso? Con sinceridad y con
autoridad.. La autoridad no significa pegar cuatro gritos, la autoridad se gana
cuando te has ganado el respeto de todos. Y el respeto se gana con hechos,
demostrando que estás capacitado para entrenar a un nivel alto. Yo he tenido
entrenadores que me han dejado sordo a gritos y no han sabido sacar nada de mi,
y entrenadores que sin levantar la voz hacían temblar al vestuario, esos son
los que de verdad te transmiten.. A mi se me gana con una metodología de
entrenamiento basada en la posesión de balón y de mucha intensidad, a otros les
gusta más hacer sesiones largas y más físicas, cada uno lo ve de una manera.
Pero en lo que creo que coincidimos todos los futbolistas y lo que todos
apreciamos en un entrenador es la honestidad. No nos gusta escuchar historias
inverosímiles que justifiquen una suplencia, preferimos un: 'fulanito está
mejor que tú, entrena fuerte y demuestra que puedes jugar'. En este sentido yo
he estado en todo tipo de situaciones. He tenido al entrenador sincero como
Paulo Sousa, que te miraba a los ojos y te dejaba claro lo que quería, y con el
que aprendí muchísimo a nivel táctico, y he tenido otro tipo de ejemplos.
Durante
una época en la que estaba jugando en la
Championship tuve
que escuchar muchas de esas excusas que detesto. Acepto el no jugar y soy de
los que se exige muchísimo y pelea para revertir la situación, pero en esos dos
años no supe, o no me dejaron. En idénticas circunstancias se encontraban otros
compañeros y no nos sentíamos parte del equipo, esa es la peor sensación que
puede tener un jugador. Intento ser objetivo y ver las cosas desde todos los
ángulos posibles, no digo esto por no haber jugado lo esperado, y lo siguiente
es un ejemplo de ello. Con Brendan Rodgers (actual entrenador del Liverpool)
tuve un buen inicio y, tras varias lesiones, en el primer año del Swansea en la
Premier League jugué 6 partidos. Tengo malas palabras hacia él? No. Porqué?
Porque me demostró ser un gran entrenador. Se ganó mi respeto con sesiones de
entrenamiento novedosas, por preocuparse de que los que no jugábamos tuviéramos
sesiones de entrenamiento de calidad, por su gran conocimiento del fútbol y
sobretodo por ser sincero conmigo. A mi nunca me engañó. Claro que me hubiese
gustado jugar más, y quizás lo hubiese merecido, no lo se, pero nunca me contó
una película ni me vendió la moto. Eso es algo que agradezco muchísimo. Fué un
año negativo del que saqué muchísimas cosas positivas, todo depende de como de
lleno veas tú el vaso.
No me
voy a alargar demasiado y os dejo un último ejemplo. Otra característica
importante de un entrenador es la de ser un buen motivador. Al inicio de otra
temporada en el Reino Unido, venía de un año malo y necesitaba a alguien que me guiara un poco y me dijera
qué quería de mi. En nuestro primer partido de pretemporada el entrenador da el
equipo sin decirnos en qué posición jugaríamos cada uno. Antes de salir al
campo me acerco y le pregunto: “Mister, donde quieres que juegue?” A lo que me
contesta: “da igual, con que te muevas”. Ahí me quedé bastante sorprendido y un
poco perdido. Pensé que lo hacía conmigo porque no le importaba demasiado lo
que yo hiciera, pero era así con todos.
Con
Gustavo Poyet en Brighton se repite la escena, voy a salir 20 minutos en mi
debut en casa y le pregunto: 'mister, donde me pongo?'. A lo que él replica:
'donde quieres jugar? Derecha, izquierda? Da igual, sos un fenómeno!'. Salí al
campo a comerme el mundo, y ya me tenía ganado. Era exactamente lo que
necesitaba oír y en el momento justo. No podría haberme dicho algo más
acertado. Son dos maneras de hacer las cosas, dos entrenadores muy diferentes,
y los dos están teniendo éxito, por lo que está claro que en el mundo del
fútbol no hay una verdad absoluta.
Es un
trabajo muy complicado y soy consciente de ello. A mi, preparar una sesión para
chavales de 15 años se me hace complicado, no me quiero ni imaginar lo que es
llevar a un equipo profesional y planificar toda una temporada.. Pero espero
haber dejado clara mi idea y lo que yo, personalmente, aprecio y busco en un
entrenador.
Desde
aquí dar las gracias a todos los que me han ayudado hasta el día de hoy, a mis
entrenadores en la escuela de fútbol B.S.B en Barcelona, a Xavi Ruiz, Frank Jiménez,
Juan Barbero, Natxo Gonzalez, Edu Carrera, Txutxi Aranguren, Quique Costas,
Joan Barbarà, Paulo Sousa, Bruno Oliveira, Brendan Rodgers y Gustavo Poyet. Y a
los demás, muchísimas gracias también.


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