miércoles, 26 de junio de 2013

Equilibrio: adaptación & revolución por Gerard Nus

Cuando un entrenador llega a un equipo es, en la gran mayoría de casos, para cambiar cosas y aportar nuevas ideas a un proyecto que ya no daba rendimiento.

Es importante que la dirección del club apueste por un perfil de entrenador que vaya con la misma dirección que la filosofía de club. Eso es primordial para el éxito del proyecto.


Las competencias y responsabilidades del técnico tienen que quedar definidas desde un buen inicio, para así ser consecuentes en el momento de pedirle resultados.
No es lo mismo aquellos clubes donde los técnicos tienen potestad para confeccionar su plantilla, con altas y salidas de jugadores, que aquellos donde el entrenador únicamente maneja el día a día.

El entrenador vive del crédito que gana con el paso de las temporadas, gracias a la consecución de objetivos, títulos o éxitos deportivos. Esos resultados le abren puertas a nuevos retos y a nuevas realidades a afrontar.

La adaptación a cada uno de esos proyectos y retos es clave para la consecución del éxito, ya que por muy exitoso que un entrenador haya sido en el pasado, siempre deberá adaptarse a la nueva realidad compuesta por jugadores distintos, directivas, presión, recursos, instalaciones, competiciones, expectaciones, afición…que nunca son iguales que las anteriores.

Los días previos a la aceptación del nuevo trabajo y en la fase inicial, el técnico se enfrenta a un período importantísimo donde deberá establecer su plan estratégico. Debe determinar cuáles son las necesidades del equipo y marcar un plan de actuación.

Cuando el técnico pretende hacer cambios importantes debe ser consciente de las consecuencias que comportarán. No todas las variaciones son bien recibidas, por eso, es de gran importancia tener la habilidad para reconocer lo que se requiere, actuar en consecuencia y del modo adecuado. Es decir, adaptándose.

No se debe olvidar que lo más importante son los jugadores dentro de un equipo y los técnicos deben adaptarse a su mundo. Necesitan de un entrenador para que los lidere, pero sobre todo, para que les aporte las herramientas que necesitan para ganar. A veces les hace falta sentir la presión y la exigencia, otras veces no. Los entrenadores suelen no pensar lo que los jugadores necesitan y actúan pensando en lo que sienten.

La revolución que suele acompañar la incorporación de un nuevo entrenador tiene que ver con muchos factores. El técnico suele querer rodearse de un entorno de mayor confianza, que facilite su trabajo diario. Por eso, no es extraño que fichen  jugadores y técnicos asistentes que compartieron tiempo en temporadas anteriores. También, esto permitirá una rápida eficiencia en la productividad del trabajo producido, ya que todos conocen lo que el entrenador principal quiere.

Delgada línea: el extranjero

Al técnico que se le brinda la posibilidad de trabajar en un club de otro país, debe ser consciente de su especial condición. Este entrenador sabe rápidamente que se le contrató para que aporte lo que a él le caracteriza.
Sin embargo, el entrenador nunca debe olvidar que otro país, significa otra cultura, y por lo tanto, ciertas costumbres deberán asumirse y respetarse. Es esa una delgada línea, a veces difícil de trazar, entre mantenerse fiel a los pensamientos e ideas y a los de la nueva realidad.

La adaptación a un club del extranjero siempre es más fácil cuando se dispone de alguien autóctono que pueda anticipar y explicar cómo son, piensan y actúan los habitantes de la región. Como más lejos de la ciudad natal se está, mayores son las diferencias y, por lo tanto, la adaptación requerida también lo será.

La delgada línea se encuentra entre el cambio (revolución) y la adaptación (cesión), pues es necesario concebir ese equilibrio que permita conseguir los objetivos deseados. 

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